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Somos un pueblo guerrero con una historia ancestral y una cultura viva, organizados en comunidades unidas y con un estilo de vida originalmente nómada. Vivimos en equilibrio con la naturaleza, cultivamos nuestra shuar aja y complementamos nuestra alimentación con la caza, la pesca y la recolección de frutos.
Hasta la década de 1960, fuimos conocidos como la tribu más guerrera de Sudamérica, destacando por nuestra valentía en la batalla y la práctica de hacer cabezas reducidas (Tsantsa) como parte de nuestras victorias. Tras años de lucha por el reconocimiento de nuestros derechos, en 2008 fuimos reconocidos en la Constitución de la República del Ecuador como nacionalidad.
Este logro fue resultado de la resistencia y movilización de nuestra gente, incluyendo una gran marcha organizada por la OPIP, FISCH, CONFENIAE, CONAIE y demás organizaciones de pueblos y nacionalidades.
Cosmovisión
Nuestra cosmovisión se basa en la identidad, el conocimiento ancestral y la conexión con el territorio, creemos en seres sobrenaturales como Arutam, el dios de la tierra, Etsa el dios de la caceria y Nunkui, diosa de los cultivos.
Nuestra identidad se fortalece a través del conocimiento ancestral, transmitido por sabios y sabias en talleres y rituales.
Además, promovemos la educación intercultural bilingüe y la autogestión, asegurando la continuidad de nuestra cultura y la autonomía de nuestro pueblo.
La mujer Shuar
Las mujeres Shuar son portadoras del conocimiento ancestral y la cultura, promoviendo la autonomía territorial, comunitaria, organizacional y educativa. Son fundamentales en la transmisión de saberes, la preservación de la lengua y la educación de las nuevas generaciones.
Sus funciones están divididas por género: mientras los hombres cazan, pescan y talan madera, ellas cultivan la tierra, cocinan, cuidan a los niños y preparan chicha de yuca, una bebida esencial que simboliza el sustento, la productividad y el vínculo social en la comunidad.
Además, mantienen una conexión espiritual con la naturaleza, utilizando cantos sagrados (Anent) para fortalecer sus cultivos y el equilibrio con Nunkui, la diosa de los cultivos.